El drama de hacer teatro en México: volumen I
- 8 mar 2017
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¿Cómo producir teatro?, ¿Qué es lo que buscan las audiencias?, ¿Cuál es la fórmula para llevar publico a ver una obra de teatro?.

Estas son las principales preguntas que se realiza todo hacedor del quehacer teatral mexicano; y es que se habla de un terreno de arenas movedizas donde nada está probado y los procedimientos son los mejores guardados y atesorados por la comunidad teatral en México y la ciudad de México, empecemos por lo más básico de este quehacer teatral.
En un inicio, cuando se entra a una escuela de artes especializándose en la actuación, dirección e incluso coreografía, o esas academias de movimiento que lo que hacen simplemente es enseñar una técnica nada básica sobre el conocimiento de la representación de los sentimientos y el cuerpo en escena, es casi obligado toparse con comentarios y maestros que te dicen (incluso a través de golpes o gritoneos), que el teatro nada tiene que ver con lo que el público quiere ver o necesita ver. Se enseña una disciplina para dar el “do de pecho” en escena sin hacerse preguntar, ¿la gente está dispuesta a pagar por ver ese trabajo?, porque a final de cuentas son 3 años de estudio y quemarse las pestañas en métodos del siglo pasado, donde un hombre llamado Constantin Stanislavski se basaba en su propia técnica para hacer que esa magia catártica suceda en escena, donde no era importante pensar en cuestiones tan triviales como la producción o simplemente hacer que una obra de teatro sea un negocio rentable donde un elenco pueda ser pagado justamente, como cualquier persona que ofrece sus servicios, digase un fontanero, o un abogado; y es que la realidad de los actores en México es tan extraña y tan triste que muchas veces nos hace preguntar profusamente si es realmente la mejor carrera que pudimos haber escogido para despreocuparnos durante la vejez de la falta de dinero. Según “mi vida en el Arte” de Constantin Stanislavski dice que como representantes del arte debemos de vivir para el arte. Pero ¿Qué pasa cuando la realidad de hace 100 años no se asemeja a nada con la realidad actual? Donde los sueldos son bajos, las rentas son altas, los sueños se tambalean en una cuerda floja donde nada tiene que ver el arte y te sigues preguntando ¿si Stanislavski hubiese vivido en 2017 que hubiera comido?: ¿arte,
quizás?, estas son preguntas que me han surgido desde que termine mis estudios de iniciación en el INBA y si algunos de mis profesores me leyeran dirían –imaginándome sus caras y sus voces en mi mente- eres una puta capitalista que busca de la estabilidad monetaria prostituyendo tu arte. Lo cierto es que el triunfo del neoliberalismo también conocido como globalización, es cada vez más un tema que nos atañe a todos, y no hablo solo como artista, si no también como ser humano en busca de la supervivencia que como todo buen trabajador, intenta ganarse la vida decentemente en un mundo industrializado donde películas banales como Escuadrón Suicida de los estudios Warner Bross, ganan un Oscar por mejor maquillaje.
Es claro que nos encontramos ante un momento de la historia donde el arte y la economía personal e industrial deben de ir de la mano. Solo se me ocurre una frase para terminar este post, y es que si vemos todo el trasfondo que puede tener este tema en específico se resume en: “En México no existe una industria teatral para sobrevivir ante las inclemencias económicas”







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